Crédito de la foto: SSG Francisco J. Salas/ Wikimedia Commons
4. ¿Podían los túneles frustrar realmente a una superpotencia?
Sí, y esa es una de las partes más fascinantes de la guerra. En lugares como Củ Chi, los sistemas de túneles subterráneos permitían a los combatientes esconderse, desplazarse, almacenar suministros, planificar ataques y sobrevivir a intensos bombardeos. Estos túneles eran calurosos, estrechos, peligrosos y, a menudo, aterradores, pero convirtieron el propio paisaje en un arma.
Crédito de la foto: Kevyn Jacobs/ Wikimedia Commons
Para las fuerzas estadounidenses, los túneles fueron una pesadilla. Se podía despejar una zona durante el día, solo para que los combatientes enemigos reaparecieran más tarde. Se podía bombardear desde arriba, pero la guerra continuaba bajo tierra. Fue un brutal recordatorio de que la tecnología costosa puede tener dificultades frente a la paciencia, el conocimiento del terreno y la voluntad de luchar en condiciones que la mayoría de los ejércitos encontrarían insoportables.
Esa lección no ha desaparecido. Las guerras modernas siguen demostrando cómo fuerzas más pequeñas pueden utilizar túneles, ciudades, montañas o tecnología barata para contrarrestar el poder de ejércitos más grandes. Vietnam demostró que ganar batallas no es lo mismo que controlar un país.