La canela no es el único aroma doméstico que puede hacer que las arañas se lo piensen dos veces. La menta piperita es una de las opciones naturales más populares, sobre todo como espray diluido alrededor de los puntos de entrada. Su aroma fresco y penetrante puede hacer que los alféizares, las esquinas y las puertas resulten menos acogedores. Puedes utilizar té de menta como versión suave, o unas gotas de aceite de menta diluidas en agua para un espray más fuerte. Recuerda que los aceites esenciales deben utilizarse con precaución cerca de las mascotas.
El clavo es otro ingrediente de cocina que merece la pena probar. Tienen un olor profundo y picante que combina bien con la canela y pueden introducirse en bolsitas o colocarse en pequeños cuencos cerca de las zonas problemáticas. Algunas personas también utilizan cáscaras de cítricos, sobre todo de limón o naranja, alrededor de ventanas y papeleras. Su fresco aroma es agradable para los humanos, aunque se desvanece con rapidez, por lo que hay que sustituirla más a menudo que la canela en rama o el clavo. El vinagre puede ser útil para limpiar las zonas a las que vuelven las arañas. Una solución diluida de vinagre y agua puede ayudar a limpiar marcos de ventanas, estanterías y esquinas, eliminando polvo, restos de telarañas y rastros de olor de otros insectos. Como las arañas suelen seguir las fuentes de alimento, cualquier cosa que reduzca las moscas diminutas, los mosquitos u otros insectos domésticos puede hacer que tu casa les resulte menos atractiva.
También puedes probar con lavanda, eucalipto, romero, hojas de laurel o madera de cedro en armarios, porches y roperos. No son herramientas garantizadas contra las arañas, pero encajan bien en una rutina de prevención suave. Los mejores resultados suelen obtenerse combinando la disuasión aromática con la limpieza básica de la casa: menos migas, menos insectos, menos telarañas, menos escondites y menos grietas que conduzcan al interior.