La posición en la que duerme su pareja puede revelar mucho sobre su relación: esto es lo que podría decir la suya

3. La persecución

En esta postura, una persona se desplaza hacia el borde de la cama mientras la otra la sigue. Puede parecer extraño desde fuera, como una persecución a cámara lenta por el colchón. Uno de los dos se aparta o se da la vuelta, y el otro se acerca de forma natural, intentando acortar distancias sin darse cuenta. Por la mañana, alguien puede estar en equilibrio sobre quince centímetros de colchón preguntándose qué ha pasado.

Esto no significa automáticamente que haya problemas. A veces una persona simplemente está inquieta, tiene calor o intenta escapar de un codo sospechoso. Pero si ocurre a menudo, puede indicar una diferencia de necesidades. Uno de los dos puede estar deseando más cercanía, mientras que el otro necesita más espacio personal, incluso durante el sueño. La cama se convierte en una pequeña negociación silenciosa, de almohada en almohada.

Si esto le resulta familiar, no se asuste. Puede que simplemente merezca la pena darse cuenta. ¿Reciben ambos suficiente afecto cuando están despiertos? ¿Uno de los dos se siente asfixiado, o el otro se siente un poco ignorado? Una buena relación puede soportar diferentes necesidades de sueño. El truco está en no forzar al que abraza a que se distancie o al que ama el espacio a que se vuelva pegajoso. A veces el amor consiste en admitir que necesitas una cama más grande.