Este hábito diario súper fácil mantiene su mente ágil a medida que envejece – Descubra en qué consiste…

El poder de la pluma

En 2020, un equipo de neurocientíficos noruegos dirigido por Audrey van der Meer publicó lo que ese año se convertiría en uno de los estudios más citados de la neurociencia cognitiva. Utilizando EEG de alta densidad para medir la actividad cerebral, compararon lo que ocurría cuando los participantes tecleaban una palabra frente a la ejecución de la misma palabra a mano alzada. La diferencia no era sutil.

Escribir a mano activaba una red mucho mayor de regiones cerebrales, como el córtex sensoriomotor, el córtex visual y áreas asociadas a la codificación del lenguaje y la memoria. En cambio, la mecanografía producía una actividad escasa, estrecha y superficial. El cerebro trataba la mecanografía como una tarea de traducción. Trataba la escritura a mano como algo mucho más exigente: una actividad cognitiva de todo el cuerpo.

Los investigadores descubrieron que la escritura a mano producía patrones de conectividad cerebral más elaborados que la mecanografía en un grupo de estudiantes universitarios. Los investigadores lo relacionaron con la retroalimentación visual y de movimiento que supone escribir a mano. En concreto, el acto de escribir o tomar notas a mano activa el Sistema de Activación Reticular (SRA ) en el cerebro. Este sistema filtra todo lo que el cerebro necesita procesar y da más importancia a las cosas en las que se está concentrando activamente. Como la escritura a mano es más lenta y requiere más «esfuerzo de procesamiento», el cerebro marca la información como vital, «blindando» eficazmente la memoria contra el declive relacionado con la edad.

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