También hay una razón de salud
El retrete de estilo indio también tiene un argumento físico detrás, aunque aquí es donde conviene no convertir el baño en una clase de ciencias. En términos sencillos, ponerse en cuclillas cambia el ángulo del cuerpo durante la evacuación. Para algunas personas, esa posición puede facilitar el proceso y reducir el esfuerzo.
Esta idea se ha popularizado incluso fuera de la India. Es posible que hayas visto pequeños taburetes de baño que se venden para los inodoros occidentales. Su función es elevar las rodillas e imitar parte de la posición en cuclillas, al tiempo que permiten a las personas sentarse en un asiento elevado normal. En otras palabras, los baños modernos han empezado a tomar prestada un poco de sabiduría de una postura mucho más antigua y a presentarla como un artilugio.
Aun así, el inodoro de cuclillas no es perfecto para todo el mundo. Puede resultar incómodo o incluso imposible de usar para las personas mayores, las mujeres embarazadas, las personas con dolor de rodillas o de cadera y cualquiera con problemas de movilidad. Lo que resulta natural para una persona puede parecer un ejercicio de equilibrio para otra. Por eso el debate no gira en torno a qué inodoro es universalmente «el mejor». Se trata de qué diseño se adapta al usuario, al cuerpo y al hogar en un día normal, sin convertir el cuarto de baño en un gimnasio.