¡Las moscas de la fruta no sólo vienen de la fruta! Los «nidos» secretos de su casa que se está perdiendo

La invasión invisible: Por qué eligen su hogar

Entras en la cocina y, de repente, una nube de diminutas motas marrones sale de tu frutero. Parece como si hubieran aparecido de la nada, pero la verdad es mucho más calculada. Las moscas de la fruta (Drosophila melanogaster) poseen un olfato tan sofisticado que pueden detectar la fermentación de un plátano demasiado maduro a más de un kilómetro de distancia. Una vez que captan ese olor, no sólo visitan, sino que se instalan.

La mayoría de la gente supone que las moscas de la fruta simplemente «nacen» de la propia fruta. Aunque es cierto que a menudo se traen huevos del supermercado a casa en la piel de los plátanos o los tomates, eso es sólo la mitad de la historia. Estas plagas son lo bastante pequeñas como para atravesar las mosquiteras de las ventanas y buscan constantemente el vivero perfecto. Una sola hembra puede poner hasta 500 huevos a la vez y, en una cocina cálida, esos huevos pueden convertirse en adultos reproductores en sólo siete días.

Si ve una o dos moscas hoy, es probable que tenga cientos de larvas esperando a salir mañana. No sólo buscan un tentempié, sino un entorno húmedo y azucarado para construir una dinastía. Para detenerlas, debe comprender que su cocina no es sólo una habitación para ellas: es un gigantesco bufé donde todo el mundo puede comer y una sala de maternidad combinados en uno.

Así que vamos a ver dónde encontrarlos, qué hacer y cómo evitar que vuelvan en las próximas páginas…