Por supuesto, como cualquier truco de limpieza, éste es uno de esos que funcionan mejor cuando se usan con un poco de sentido común. La mayoría de las personas que lo prueban utilizan un pulverizador ligero, no un remojo fuerte, y dejan que la tapicería se seque completamente después. También es aconsejable hacer primero una prueba con un parche, sobre todo en tejidos delicados, antiguos o especiales en los que no quieras correr riesgos innecesarios. Esa parte es importante.
Porque aunque el vodka puede ser sorprendentemente útil para neutralizar olores ligeros, no sustituye al cuidado adecuado de la tapicería cuando algo está muy manchado, muy sucio o necesita un tratamiento profesional. Aun así, es fácil entender por qué este truco ha perdurado.
Es sencillo. Es barato. Y, a diferencia de muchos trucos de limpieza exagerados, tiene una razón práctica. Así que sí, por extraño que parezca, una botella barata de vodka tiene cabida en algunos kits de limpieza.
Y una vez que sabes por qué, se convierte en uno de esos pequeños trucos extrañamente específicos que probablemente no olvidarás la próxima vez que tu sofá empiece a oler un poco sospechoso.