Este utensilio de cocina limpia en profundidad el cabezal de la ducha fácilmente…

El secreto está a la vista: nos deshacemos de los limpiadores tóxicos en favor de un potente dúo de vinagre blanco y bicarbonato de sodio. Mientras que el vinagre por sí solo es un ácido potente que disuelve el calcio y la cal como un encanto, la adición de bicarbonato de sodio crea una reacción química volcánica que explota físicamente los residuos aflojados. No se trata sólo de limpiar la superficie, sino de limpiar en profundidad los canales internos donde se esconden los verdaderos atascos. ¿Y lo mejor? Ni siquiera tiene que quitar el cabezal de la ducha de la pared.

Para poner en marcha este método de «remojo profundo», necesitarás una bolsa de plástico resistente (la mejor es una bolsa de congelador de un galón) y una goma elástica resistente o un trozo de cuerda. En primer lugar, vierte una taza de vinagre blanco en la bolsa. Si la alcachofa de la ducha es especialmente desagradable, añade lentamente dos cucharadas de bicarbonato de sodio. Se formará una efervescencia y una espuma agresiva, que es exactamente lo que queremos. Esta acción burbujeante es la «salsa secreta» que inicia la descomposición de años de negligencia con el agua dura.

Ahora, aquí está la técnica: levante con cuidado la bolsa hacia arriba y sobre el cabezal de la ducha hasta que todo el accesorio está sumergido en el líquido. Sujeta la bolsa firmemente alrededor del brazo de la ducha con la goma elástica. Debes asegurarte de que quede hermética para que los vapores del vinagre puedan actuar sobre las boquillas superiores. Una vez que esté bien sujeta, sólo tienes que irte. Sin frotar, sin sudar y sin humos.

Pero, ¿cuánto tiempo debes dejarlo reposar para la «gran revelación»? Siga leyendo para averiguarlo…