Este utensilio de cocina limpia en profundidad el cabezal de la ducha fácilmente…

La paciencia es el ingrediente final de esta obra maestra de la limpieza. Para una limpieza estándar, deja la alcachofa de la ducha en remojo durante al menos una hora. Sin embargo, si no has limpiado tu ducha desde el cambio de siglo, déjala toda la noche. Cuando vuelvas, notarás que el líquido de la bolsa ha adquirido un color turbio y amarillento: ¡es la vuelta de la victoria! Retira la bolsa con cuidado, vierte el líquido por el desagüe y prepárate para el momento más satisfactorio de la semana.

Abre el grifo del agua caliente y deja que salga durante un minuto. Verás pequeños trozos de sedimentos blancos y negros que salen disparados por las boquillas; no te alarmes, es la «mugre» que por fin abandona su hogar Si queda alguna mancha rebelde, basta con pasar un cepillo de dientes viejo para eliminarla al instante, ya que el vinagre ha convertido la cal dura como una roca en una papilla blanda. El cabezal de la ducha brillará como el primer día y el patrón del agua volverá a ser perfectamente simétrico.

Para seguir disfrutando de la experiencia de un balneario, remoja el cabezal de la ducha con vinagre una vez al mes. Así evitarás que la acumulación de suciedad vuelva a aparecer. Acabas de ahorrarte cuarenta dólares en un nuevo cabezal de ducha y te has evitado una mañana de frustración, todo ello utilizando productos básicos de tu despensa. Disfruta de tu paraíso de alta presión, ¡te lo has ganado!