Lo primero que suelen notar los visitantes es la vista. A diferencia de la mayoría de las caravanas, que a menudo dan sensación de estar encerradas, esta casa se diseñó para traer el mundo exterior al interior. Las grandes ventanas inundan el interior de luz natural, mientras que las amplias puertas abren el espacio habitable directamente al paisaje que se encuentre justo al lado. Una semana puede ser un lago. La siguiente, podría ser una cordillera o un tranquilo pueblo costero.
El efecto es extraordinario. En lugar de sentirse separada de la naturaleza, la casa se siente conectada a ella. Pero quizás la mayor sorpresa es lo espacioso que resulta todo. El salón no tiene un único uso. Durante el día, es un lugar cómodo para relajarse. Por la noche, se transforma en un dormitorio. El espacio de almacenamiento está ingeniosamente oculto por todo el espacio, lo que permite mantener el desorden cotidiano fuera de la vista sin sacrificar la comodidad.
Cada centímetro cuadrado tiene una función. Y en cuanto la gente empieza a darse cuenta de todas las características ocultas, se da cuenta rápidamente de que no se trata simplemente de una casa pequeña. Es una casa pequeña diseñada por alguien que realmente entiende lo que es vivir en la carretera.