Unos ricos bloquean el muelle de un viejo pescador – lo que hizo en represalia es pura justicia

Arthur estaba sentado en el lujoso bufete de su amigo de la infancia, David, agarrando nerviosamente su desteñido sombrero de lona mientras le explicaba toda la miserable situación. Le habló al abogado de los interminables drones con cámaras, de los influyentes irrespetuosos, de las redes de pesca vacías y de la devastadora traición con ánimo de lucro del ayuntamiento.


David escuchó pacientemente, pero cuando el viejo pescador terminó por fin, dirigió a Arthur una mirada sombría y compasiva. Le explicó que luchar contra una horda de ricos influyentes en una prolongada batalla legal era un auténtico suicidio financiero. Sin embargo, cuando Arthur sugirió airadamente sabotear en secreto sus lujosos yates o cortar silenciosamente sus pesadas amarras en plena noche, David levantó agresivamente las manos, absolutamente alarmado.

Advirtió enérgicamente a Arthur de que cualquier daño intencionado a la propiedad de aquellas embarcaciones multimillonarias daría lugar a una demanda inmediata y devastadora que llevaría al viejo pescador a una prisión federal. «No puedes tocar en absoluto sus caros barcos, Arthur», advirtió seriamente el inteligente abogado.


«Pero tienes que pensar críticamente por qué están aquí en primer lugar»