Llamaron a una científica para que explicara los extraños ruidos del lago… y entonces hizo este escalofriante descubrimiento…

Antes de convertirse en la mujer que se enfrentaba a un mito, Nadia era una persona de lógica estricta. Criada por dos profesores universitarios, pasó su infancia en los polvorientos archivos de los departamentos de paleontología, aprendiendo a valorar los datos concretos y verificables por encima de todo. Para ella, el misterio no era más que un rompecabezas que aún no se había resuelto. Pero hace tres meses, llegó a su piso de Londres un paquete que sacudió su certeza.

En su interior había una sola página del Highland Ecology Trust, en la que se le ofrecía un contrato de tres meses para investigar una anomalía acústica persistente registrada en Loch Sìtheil, un profundo lago glaciar al noroeste de Escocia. Algo estaba produciendo pulsos de sonido de baja frecuencia a intervalos irregulares. No se trataba de maquinaria ni de actividad sísmica, sino de algo biológico. El investigador principal del Trust había escrito, con ese tipo de discreción cautelosa que le indicaba a Nadia que estaba profundamente inquieto.

Sabía que tenía que ir, incluso antes de terminar de leer.