Una de las imágenes más memorables muestra una tortuga cerca del borde del agua. Es una escena tranquila, casi inmóvil, con la tortuga situada entre la tierra y el estanque. Para Grizzler, la atracción fue probablemente la extrañeza del propio animal: lento, sólido, desconocido y vivo.
Un perro, un gato, un cuenco o unas sandalias tienen un sentido inmediato. Una tortuga se mueve de una forma que un perro no puede predecir fácilmente. Lleva su hogar a cuestas. Convierte un paseo ordinario en un pequeño misterio.
Eso es lo que Heartography ha dado a la gente: no sólo fotos bonitas, sino otra forma de ver. Las fotos de Grizzler nos recuerdan que la emoción no siempre sigue la lógica humana. El corazón de un perro puede convertir un cuenco de comida, las sandalias de un desconocido, un gato escondido o una tortuga junto al agua en algo digno de recordar..