Un padre soltero no podía permitirse un piso más grande, ¡así que le construyó a su hija esta casa en los árboles!

El cuarto de baño fue la parte que Mark se tomó más en serio. Una casa en un árbol puede parecer algo lúdico, pero las tuberías, la humedad y la higiene no dejan lugar a conjeturas. Contrató a un fontanero local para las instalaciones y pasó semanas asegurándose de que las paredes estuvieran bien selladas antes de instalar nada definitivo. Era el único ámbito en el que se negaba a improvisar.

El cuarto de baño terminado es estrecho pero luminoso. Cuenta con una ducha compacta, un pequeño inodoro de compostaje homologado para este tipo de instalaciones, un lavabo de esquina y una ventana alta que se abre para ventilar. Los paneles blancos de las paredes facilitan la limpieza, mientras que una alfombrilla de madera con listones evita que el suelo resulte frío después de la ducha. Una pequeña estantería sirve para guardar toallas y nada más, lo que mantiene la serenidad del espacio. También instaló un pestillo adecuado, porque la privacidad era importante en una casa minúscula.

Mark ahorró dinero en casi todas las superficies visibles, pero no en la impermeabilización. Sabía que una sola gotera podía arruinar toda la casa, sobre todo en una estructura elevada sobre el suelo. Esa decisión es lo que hace que el cuarto de baño resulte creíble. No es un spa, ni pretende serlo. Es sencillo, seco, cálido y construido para durar.