Mamá osa deja cachorros agotados a punto de ahogarse; por suerte estos pescadores estaban cerca

Situación terrible

Incluso cuando los cachorros parecían tener una pequeña esperanza de nuevo, el intento de rescate no parecía ser suficiente. No importaba lo que intentaran los pescadores, nada parecía ser suficiente para salvar a los animales. Los cachorros todavía no habían subido al bote y tuvieron que tratar desesperadamente de mantenerse a flote en el agua. Afortunadamente, poder aferrarse al borde del bote ayudó mucho. Sin embargo, los dos pescadores no querían darse por vencidos porque ya habían llevado a los osos a sus corazones y no podían soportar dejarlos atrás. Sin embargo, la situación seguía siendo muy grave.

Forzada a confiar

A uno de los pescadores se le ocurrió la idea de usar una red de aterrizaje. Los osos fueron obligados a confiar en los humanos. El pescador y el cachorro se miraron a los ojos. Era como si sus almas estuvieran conectadas por un momento y el pequeño oso parecía decir: “Por favor, ayúdanos, solo queremos vivir”. Estaba claro: humanos y animales tenían que confiar el uno en el otro.

Solicitud no expresada

Los pescadores querían salvar a los cachorros sin importar nada más. Pero intenta dejar eso claro a dos osos jóvenes que están completamente en pánico. Ambas partes necesitaban confiar la una en la otra, pero esto no fue muy fácil. Sin embargo, los pescadores persistieron y, con el uso de su red de aterrizaje, lograron subir al primer oso y ponerlo a salvo.

El segundo cachorro intentó aferrarse al bote con todo lo que tenía, pero no le quedaba suficiente fuerza. No pudo subir al bote como su hermano. La alegría que sintieron los pescadores por salvar al primer cachorro no duró mucho. ¿Serían capaces de salvar al segundo cachorro?

Sin tiempo

Mientras el primer cachorro yacía en una esquina del bote, completamente exhausto, los pescadores hicieron todos los intentos para tratar de sacar al segundo cachorro del agua. Esto resultó ser más difícil de lo que pensaban y el tiempo se agotaba. El segundo cachorro estuvo atrapado en la red durante mucho tiempo y no tenía la fuerza suficiente para salir. Además, las redes estaban destinadas a peces y no al peso de un oso. Sin embargo, los pescadores lo intentaron.

Calma

Después de un corto tiempo, se hizo evidente que el segundo cachorro realmente era demasiado débil para entrar en el bote por sí mismo. Se había esforzado demasiado y ya no podía mover un músculo, ni siquiera cuando estaba casi al borde del bote. Los pescadores tampoco querían tocar al oso porque los osos, incluso cuando son pequeños, tienen garras y dientes grandes y pueden reaccionar de manera impredecible, especialmente cuando están estresados. Por eso los pescadores comenzaron a alentar al cachorro y tirar de la red. Pero fue inútil: el cachorro era demasiado pesado.

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