Este hombre construyó una casa con una vieja cuba de whisky: echa un vistazo a esta morada poco convencional…

La cocina y el comedor

La zona de cocina, que hace una transición perfecta desde el salón, se extiende elegantemente a lo largo de la curva oriental de la antigua cuba. Crear una cocina sin paredes planas supuso un importante reto de ingeniería, que Julian resolvió utilizando contrachapado flexible de calidad marina y encimeras de fresno fresadas a medida. El resultado es un espacio de trabajo culinario muy eficiente en el que todo, desde los especieros hasta el mini frigorífico, está perfectamente encastrado en la estructura de madera.

Un profundo fregadero de cobre se encuentra bajo una ventana de ojo de buey, que ofrece una pintoresca vista del valle mientras se lavan los platos. Los armarios tallados a mano esconden las comodidades más modernas, como una placa de inducción de dos fuegos que se oculta bajo una sección extraíble cuando no se utiliza. Este ingenioso diseño garantiza que la integridad histórica y las líneas limpias del interior de madera permanezcan intactas.

Justo enfrente de la zona de preparación hay una mesa plegable que sirve como rincón de comedor flexible para dos personas. Cuando está recogida, la zona abre el pasillo central, permitiendo un movimiento fluido por el núcleo de la casa. Encima de la mesa, un estante flotante fabricado con viejas duelas de barriles de destilería sostiene jarras y jarros de cerámica, anclando firmemente la cocina en su rica herencia espirituosa.