Hay que evitar algunos errores graves. El mayor es mezclar vinagre con lejía o limpiadores de inodoros a base de cloro. No lo hagas. El vinagre es ácido, y los productos blanqueadores nunca deben combinarse con limpiadores ácidos. Si has utilizado lejía recientemente, tira bien de la cadena, ventila la habitación y espera antes de utilizar vinagre. En caso de duda, no mezcle productos. Un limpiador cada vez es la regla más segura.
Además, recuerda que el vinagre es útil sobre todo para la cal. Si el inodoro huele mal debido a una mala ventilación, una junta vieja o suciedad alrededor del suelo y las bisagras, el vinagre en la taza no solucionará todo el problema. Limpia también el asiento, el borde, el exterior y el suelo, porque los olores suelen esconderse ahí. Una taza limpia ayuda, pero el resto del inodoro también importa.
Utilizado correctamente, el vinagre es un truco sencillo y práctico. No es glamuroso, pero aborda una verdadera molestia doméstica: las manchas que se niegan a desaparecer. Con un paño empapado, un poco de paciencia y un rápido restregado posterior, la taza del váter puede tener un aspecto más fresco sin que el día de la limpieza se convierta en un entrenamiento completo. Es un hábito que requiere poco esfuerzo y que puede facilitar la limpieza habitual.