Un hombre recorre 30 km para ir a «trabajar» hasta que un día un policía le sigue y ve por qué

«¿Estás bien?» Le pregunté al salir del coche. «Sí», respondió. Luego, tras una pausa, «Creo que sí» Parecía joven. Tal vez de unos veinte años. No tenía heridas visibles. No olía a alcohol. No le temblaban las manos. Nada en él gritaba problemas, y sin embargo nada en él parecía ordinario tampoco.

«¿Hacia dónde te diriges?» Le pregunté. Vaciló, el tiempo suficiente para que se hiciera el silencio. «A trabajar «¿Qué tipo de trabajo?» Otra pausa. Su ceño se frunció ligeramente, como si tuviera que buscar la respuesta. «Almacén» «¿Dónde está?»