Debería haber entregado las declaraciones en ese momento. Debería haberlas registrado, adjuntarlas al expediente, hacerlo según las normas. En lugar de eso, volví a la comisaría y pasé por delante de la recepción. El atracador seguía detenido. Me quedé fuera de la sala de interrogatorios mientras otro agente terminaba. Cuando salieron, negaron con la cabeza.
«El tipo está sucio, pero no por esto. Coartada sólida. Le grabaron al otro lado de la ciudad durante dos de los robos. Parece que agarramos al tipo correcto por el crimen equivocado» Eso debería haberse sentido como un cierre. En vez de eso, parecía una confirmación. No me senté.