Esta mujer de 70 años vive en un refugio hecho de chatarra: su ingenio te sorprenderá

La esquina opuesta del refugio alberga la muy eficiente cocina de Evelyn, diseñada estrictamente para el almacenamiento en seco y el montaje sencillo. Como una llama abierta dentro de la estructura de madera supondría un riesgo extremo de incendio, nunca cocina dentro. En su lugar, guarda un contenedor de plástico bien organizado lleno de alimentos no perecederos, como mantequilla de cacahuete, galletas, atún enlatado y frutos secos. Sus principales herramientas culinarias son un abrelatas manual y una cuchara de acero inoxidable.

La gestión del agua es una ciencia exacta en la pequeña casa, que requiere mantenimiento y conservación diarios. Evelyn guarda tres jarras de plástico de un galón debajo de la encimera de la cocina, que rellena diligentemente durante sus excursiones matutinas al parque público. Utiliza un pequeño recipiente de plástico para lavarse las manos y enjuagar su taza de café, y recoge cuidadosamente las aguas grises para verterlas más tarde en el exterior. Cada gota se trata como un bien preciado, asegurándose de que nada se desperdicia.

Cuando quiere una comida caliente o una taza de té, Evelyn utiliza un pequeño hornillo portátil. Coloca el pequeño hornillo sobre una losa plana de hormigón justo detrás de su refugio, fuera de la vista del callejón principal. Es un ritual pacífico que aporta una reconfortante sensación de normalidad a su singular vida cotidiana, que se hace aún más dulce sabiendo que sus días de acampada urbana están llegando a su fin, mientras se prepara para mudarse a su nuevo piso dentro de una semana.