Por supuesto, un espacio así sólo funciona si se adapta bien a la vida cotidiana, y eso era lo siguiente que nos interesaba saber. Lena nos explicó que una de las mayores prioridades durante la reforma era asegurarse de que el autobús no sólo tuviera buen aspecto, sino que resultara cómodo vivir en él. Eso significaba resolver bien los aspectos prácticos: una zona para dormir de verdad, un cuarto de baño funcional, suficiente espacio de almacenamiento para los objetos de uso diario y espacios que proporcionaran tranquilidad después de largos días de viaje.
Arriba, el segundo nivel da al autobús una sensación totalmente diferente. En lugar de sentirse apretado o demasiado compacto, crea un espacio tranquilo y escondido que se siente más privado y tranquilo. Es aquí donde la casa empieza a parecer un lugar de retiro y no sólo un ingenioso proyecto de renovación. Y, según Lena, eso es exactamente lo que esperaba.
Dice que lo mejor no es sólo el diseño, sino la libertad que conlleva. El hecho de poder terminar un rodaje, aparcar en un lugar tranquilo y seguir sintiéndose como en casa sin tener que hacer las maletas cada pocos días. Para ella, no se trataba sólo de transformar un autobús.
Se trataba de construir una vida que realmente se moviera como ella.