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6. Haz la prueba del apagón

Puedes llegar a estar tan acostumbrado a una habitación que dejes de ver sus problemas. La disposición torcida de una estantería, el equilibrio poco armonioso de una pared decorada con cuadros o una apiñada agrupación de muebles oscuros pueden llevar ahí meses. Tu cerebro ha aprendido a aceptarlo. Eso resulta útil en el día a día, pero no ayuda cuando intentas averiguar por qué una habitación te parece que no encaja.

La prueba del «apagón» te ofrece una nueva perspectiva. Haz una foto con el móvil y, a continuación, convierte la imagen a blanco y negro. Al eliminar el color, se aprecian con mayor claridad las formas, el contraste, los espacios y el peso visual. De repente, el armario oscuro que domina un lado se hace evidente, o quizá te des cuenta de que todos los objetos decorativos están apiñados en una esquina.

También puedes entrecerrar los ojos para mirar la habitación si no utilizas el móvil. Los detalles se difuminan y resulta más fácil apreciar las formas más grandes. Pregúntate hacia dónde se dirige tu mirada primero. ¿Parece un lado más recargado que el otro? ¿Hay alguna zona vacía rodeada de áreas más recargadas? ¿Hay algún objeto mucho más oscuro que todo lo que lo rodea? No se trata de juzgar si la habitación está a la última. Lo que buscas es un desequilibrio que la familiaridad pueda haberte ocultado.