7. Dale a la sala un punto de referencia claro
Cuando una habitación carece de un punto focal claro, la mirada puede deambular en busca de un lugar donde posarse. Esto puede crear una sensación de desorden. Un punto de referencia visual resuelve este problema al dotar al espacio de un centro de atención claro. Puede ser una chimenea, una obra de arte de gran tamaño, una ventana con vistas, una cama con un cabecero llamativo o una mesa de comedor bien dispuesta.
Una vez que hayas elegido el punto focal, organiza la habitación para realzarlo. Si la chimenea es el punto focal, coloca los asientos orientados hacia ella, en lugar de dejar que las sillas apunten en direcciones aleatorias. Si la cama es el punto focal, mantén las mesitas de noche equilibradas y evita colocar un objeto enorme solo en un lado. El equilibrio no significa simetría perfecta. Significa asegurarse de que ninguna zona resulte más recargada o abarrotada que otra.
Este último paso sirve para dar coherencia a las ideas anteriores. Un punto de referencia claro funciona mejor cuando se ordenan las tareas sueltas, las líneas de visión son más limpias, los elementos decorativos están agrupados y se atenúan las piezas que llaman demasiado la atención. Colócate en la entrada de la habitación y pregúntate: «¿Dónde debería posarse mi mirada?». Si no puedes responder rápidamente, elige un elemento destacado y haz que el resto de la habitación lo realce.