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5. Deja de convertir todo en protagonista

Un cojín de colores vivos puede quedar genial. Lo mismo ocurre con un jarrón llamativo, una lámpara original, una alfombra estampada, una obra de arte, una silla de colores y una mesita auxiliar brillante. El problema surge cuando todos ellos intentan ser el elemento más destacado de la habitación. Tu atención no deja de saltar de un objeto llamativo a otro, lo que puede hacer que el espacio resulte recargado, aunque cada pieza sea atractiva por sí misma.

Aquí es donde resulta útil la «descentración activa». Elige qué objetos merecen atención y atenúa el resto. Podrías mantener la obra de arte colorida como elemento principal y utilizar cojines más sencillos a su alrededor. O dejar que una alfombra estampada sea la protagonista, sustituyendo varios objetos decorativos pequeños por piezas más sobrias. La idea está relacionada con el efecto von Restorff: algo distintivo destaca más cuando los elementos que lo rodean son menos distintivos.

Prueba esto en una habitación que te parezca recargada. Elige uno o dos elementos destacados. A continuación, fíjate en todo lo que compite con ellos. ¿Podría trasladarse a otra habitación algún objeto brillante? ¿Se podrían agrupar varios elementos decorativos? ¿Podría darse la vuelta a un cojín estampado para mostrar su lado liso? No estás eliminando la personalidad. Estás creando suficiente tranquilidad alrededor de tus elementos favoritos para que destaquen. Cuando todo reclama atención, nada la consigue realmente.