5 cosas que los exagentes de la CIA hacen cada noche para ahuyentar a los ladrones (y que la mayoría de los propietarios no hacen)

4. Comprueba qué te han dejado en la puerta

El cuarto hábito empieza antes de llegar a la cerradura: fíjate en el umbral de la puerta. Un folleto metido en la puerta, un periódico dejado en el umbral o un paquete que lleva demasiado tiempo sin tocarse pueden delatar que nadie ha entrado por ahí. Un objeto que se pase por alto en la entrada puede servir para comprobar si la vivienda se revisa con regularidad.

Incluye un rápido vistazo a la entrada en tu rutina nocturna, ya sea cuando estés dentro de casa o antes de que oscurezca y te resulte difícil ver el escalón. Retira los folletos y recoge los envíos. Si te resulta incómodo agacharte, utiliza un recogedor de mango largo o pide ayuda a un vecino, familiar o cuidador. No supone ninguna ventaja en materia de seguridad arriesgarse a sufrir una caída para recoger un papel.

Esto cobra mayor importancia cuando pasas la noche fuera de casa. Pide a alguien de confianza que recoja el correo, los periódicos y los paquetes, en lugar de dejar que se acumulen. Este principio también se aplica tras una tormenta, cuando la basura puede acumularse alrededor de la entrada y hacer que la vivienda parezca descuidada. Una entrada ordenada no prueba que haya alguien en casa, pero elimina una de las pistas más evidentes de que la vivienda lleva tiempo sin recibir atención.