5 cosas que los exagentes de la CIA hacen cada noche para ahuyentar a los ladrones (y que la mayoría de los propietarios no hacen)

5. Dale a un vecino de confianza un motivo para que se fije en ti

La quinta idea es sencilla, práctica y especialmente útil si vives solo en casa: asegúrate de que haya alguien que sepa cómo es la «rutina habitual» en tu casa. Por ejemplo, piensa en un vecino que se dé cuenta de que una lámpara del piso de arriba se enciende más tarde de lo habitual y vaya a ver cómo estás. Un vecino que te conozca bien puede detectar cambios que ninguna cámara ni temporizador es capaz de percibir.

No hace falta que des detalles ni que le des una llave a nadie. Basta con una conversación: intercambiad números de teléfono, avisa si vas a estar fuera y acordad poneros en contacto si veis algo inusual. Para alguien que vive solo, esto le permite estar alerta sin necesidad de patrullar por fuera ni investigar los ruidos por su cuenta. Si algo te parece sospechoso, quédate dentro, mantén la puerta cerrada con llave y avisa a las autoridades en lugar de enfrentarte a nadie.

La tecnología puede ser útil, pero funciona mejor si se combina con la atención. Las luces pueden fallar, las baterías pueden agotarse y las rutinas automáticas no pueden saber si un paquete lleva tiempo sin que nadie lo haya tocado. Un vecino de confianza sí puede. Si lo combinamos con los demás hábitos, la lección es sencilla: una casa que parece habitada, cuidada y conectada con sus habitantes es más difícil de confundir con un objetivo desatendido.