Un piso que siempre fue fuera de lo común
La peculiar distribución del piso también tiene su historia. Benita vive en un edificio que data de 1898, cuya distribución original era muy diferente. Su pequeño piso se creó a partir de una parte de una vivienda más grande. La estrecha zona que ahora utiliza para dormir no se diseñó como dormitorio. Originalmente era un pasillo que unía diferentes partes de la vivienda.
Cuando se dividió el espacio más amplio, ese antiguo pasillo se conservó. Los gruesos muros estructurales limitaban lo que se podía derribar o integrar en otra habitación. A Benita le quedó una franja de superficie un tanto incómoda que podría haberse convertido en espacio desperdiciado. Era demasiado estrecha para funcionar como una habitación normal, pero demasiado útil como para ignorarla. En lugar de verlo como un problema, se fijó en lo que ese espacio podía ofrecer de forma realista.
Un rincón para dormir tenía sentido. El resto del piso podía permanecer diáfano para las actividades que Benita realiza realmente cuando está despierta: cocinar, comer, trabajar y relajarse. Eso contribuye a que la vivienda parezca más espaciosa de lo que sugieren sus dimensiones. No intentó imponer una distribución estándar a un edificio antiguo. En cambio, dejó que la insólita historia del edificio guiara la distribución, convirtiendo un espacio sobrante e incómodo en uno de los elementos más útiles de la vivienda.