2. Organizador de utensilios de limpieza
El armario de la limpieza de Linda tenía otra manía molesta. Todas las escobas, fregonas, cepillos y utensilios de mango largo estaban apoyados contra la pared más o menos en el mismo sitio. Al sacar uno, solía deslizarse otro hacia un lado o caerse al suelo. Ya había comprado ganchos de plástico antes, pero algunos mangos eran demasiado gruesos y otros nunca parecían encajar bien. El flotador de piscina le ofrecía una opción flexible.
Cortó un trozo corto de espuma e hizo varias ranuras profundas a lo largo de un lado, deteniéndose antes de que la cuchilla atravesara la espuma por completo. Una vez que el «fideo» quedó bien fijado a la pared, pudo introducir con suavidad los mangos de la escoba y la fregona en las aberturas. La espuma se adaptaba a cada mango y lo mantenía en su sitio. De repente, el armario parecía más ordenado, y Linda podía coger exactamente lo que necesitaba sin provocar una pequeña avalancha.
En este caso, la distribución es más importante que la apariencia. Linda colocó el soporte a una altura cómoda, de modo que pudiera alcanzar todas las asas sin tener que agacharse ni estirarse hacia arriba. Además, hay que dejar suficiente espacio entre los huecos para que los utensilios no se amontonen unos contra otros. Cuesta muy poco, solo lleva unos minutos y hace que un espacio de almacenamiento poco práctico resulte mucho más fácil de usar en el día a día.