Por error, pidió una caja enorme de flotadores de piscina, pero estos sencillos trucos hicieron que mereciera la pena

1. Manguera de agua improvisada

La primera idea se le ocurrió a Linda mientras limpiaba el suelo de la cocina. El cubo de la fregona era demasiado grande para caber cómodamente debajo del grifo del fregadero, por lo que normalmente llenaba un recipiente más pequeño varias veces y vertía el agua de un lado a otro. Funcionaba, pero era lento, se ensuciaba todo y tenía que levantar peso más de lo que le gustaba. Entonces se fijó en el hueco que atravesaba uno de los fideos.

Pasó un extremo del tubo por encima del grifo y colocó el otro extremo dentro del cubo, que permanecía en el suelo. Al abrir el grifo suavemente, el agua discurría directamente por el tubo de espuma hasta el cubo. No hubo que hacer malabarismos, ni verter agua una y otra vez, ni levantar el cubo hasta que estuviera lista para moverlo. Era una solución tan sencilla que a Linda le hizo gracia pensar en todo el tiempo que había pasado sin ella.

El truco funciona mejor cuando el tubo encaja perfectamente y el cubo queda cerca del fregadero. Mantén la presión del agua baja, vigila el tubo mientras se llena y nunca dejes el grifo abierto sin supervisión. Para cualquiera a quien le resulte incómodo levantar peso, este es uno de esos pequeños cambios que pueden facilitar notablemente una tarea de limpieza rutinaria.