Actuando con rapidez antes de que la mezcla fundida se enfríe, levanta la pesada olla de metal con la destreza que le da la experiencia. Coloca el pico directamente sobre una serie de moldes reforzados de madera y acero dispuestos sobre su banco de trabajo. Con manos firmes, vierte el líquido espeso y incandescente en los moldes.
Inmediatamente coloca pesadas placas metálicas sobre los moldes llenos y aprieta las abrazaderas industriales en forma de C con la máxima fuerza. La compactación del plástico caliente expulsa las burbujas residuales, lo que garantiza que el material acabado alcance la máxima densidad y resistencia. Esta intensa presión es la que transforma las bolsas blandas y fundidas en una matriz sólida e inflexible.
Mientras los moldes comprimidos se enfrían a la sombra, da un paso atrás para dejar que la física se encargue del resto. El plástico flexible se solidifica hasta convertirse en una estructura rígida y dura como una roca a medida que alcanza la temperatura ambiente. Una vez que los marcos metálicos están fríos al tacto, los desengancha para la revelación final.