Abre las bisagras laterales del molde, dejando al descubierto una baldosa de construcción densa y perfectamente lisa. Al hervir bolsas de plástico blando y comprimirlos con calor, fabrica baldosas ultrarresistentes que rivalizan con la resistencia del hormigón tradicional. Lo que antes era basura ligera es ahora un material de construcción indestructible.
Estos bloques de plástico fabricados a medida nunca se pudren, no absorben agua ni se agrietan con los ciclos de congelación-descongelación, lo que los hace ideales para senderos de jardín, suelos de patios y paredes exteriores. Los propietarios y los contratistas locales pagan un buen dinero por estas alternativas resistentes a la intemperie, lo que convierte sus recogidas gratuitas en la calle en una fuente constante de ingresos.
Gracias a su ingenio y a un poco de química casera, convirtió los residuos medioambientales en un sólido beneficio económico. Coloca sus adoquines recién fabricados en un palé, listos para la venta, antes de coger su saco de recogida para volver a empezar de nuevo este lucrativo proceso.