Dato 5: Islandia se asienta sobre una grieta entre placas tectónicas
Algunos países tienen montañas. Otros tienen volcanes. El caso de Islandia es aún más dramático: se asienta directamente sobre la Dorsal Mesoatlántica, donde las placas tectónicas se están separando. La información oficial del Parque Nacional de Þingvellir explica que la dorsal atraviesa Islandia y que las placas se están alejando unas de otras. La UNESCO ha descrito las fallas y fisuras de Þingvellir como pruebas excepcionalmente claras de la deriva continental y la tectónica de placas. Esto significa que Islandia no sólo está cerca de un importante accidente geológico, sino que se encuentra en una de las grandes zonas de construcción a cámara lenta del planeta.
Esto ayuda a explicar por qué Islandia se siente tan superada geológicamente. Es un lugar donde grietas, campos de lava, géiseres, terremotos, glaciares y volcanes parecen competir por la atención. El contraste entre el fuego y el hielo no es sólo un reclamo publicitario. El sur de Islandia exhibe el mayor glaciar de Europa, Vatnajökull, mientras que la Oficina Meteorológica de Islandia vigila constantemente los sistemas volcánicos de todo el país. Islandia es uno de esos raros lugares donde una lección de geografía puede sonar a fantasía, salvo que todo es obstinadamente real. Pocos países permiten pensar simultáneamente en continentes a la deriva, vulcanismo activo y glaciares gigantes.