Hace dos años, comprar cualquier coche era como ganar la lotería. Los plazos de entrega se acercaban al año, los descuentos habían desaparecido y los compradores no tenían más remedio que aceptar lo que hubiera. La situación ha cambiado por completo. Las nuevas cifras anuales de RDC muestran que los concesionarios se están quedando sin existencias, los coches permanecen parados durante meses y los compradores vuelven a tener el control. Para los consumidores, este cambio se traduce en una cosa: ventajas.
El indicador clave es la velocidad de rotación, que está disminuyendo rápidamente. En 2024, más de la mitad de los coches usados se vendieron en 30 días. En 2025, esa cifra caerá por debajo del 49%. Al mismo tiempo, el grupo de vehículos que permanecen sin vender entre dos y seis meses está creciendo rápidamente, inmovilizando el capital de los concesionarios y ejerciendo presión sobre las salas de exposición.