Un hombre compra un Rolls-Royce por el precio de un polo viejo y descubre una pesadilla bajo el capó

Vio el coche por primera vez mientras grababa un vídeo de hallazgos de granero y no pudo quitarse la idea de la cabeza. El Silver Shadow II es una versión distintiva, con dirección de piñón y cremallera y gruesos parachoques de goma que los puristas adoran odiar. Sin embargo, todos los entusiastas conocen la regla: no existe un Rolls-Royce barato. Si el precio de compra es bajo, las facturas de reparación no suelen serlo, y el dicho sobre los coches de lujo baratos existe por una razón.

Los problemas se hicieron evidentes en cuanto se levantó el capó. Mientras que el exterior parecía pasable, debajo era un caos. El climatizador funcionaba constantemente, agotando la batería, y un lío de cables dudosos denotaba años de chapuzas de aficionados. Peor aún, el legendario V8 de 6,75 litros funcionaba fatal, tosía, se calaba y apenas se sostenía.