Encuentran el coche de sus sueños en un granero: llevaba 43 años intacto

La historia empezó en octubre de 1982. Quien sólo podemos presentar como «Madame M» entró en un concesionario con todos sus ahorros. Se gastó 40.000 francos -una pequeña fortuna en aquella época- para comprar un coche nuevo. Incluso lo eligió en un color poco común: Bleu Schiste. No fue una compra cualquiera. Era el resultado de años de ahorro y planificación, y estaba claro que era algo que deseaba desde hacía mucho tiempo. Sólo había un problema: aún no tenía carné de conducir.


Por eso, el coche llegó a su casa con una matrícula provisional y se metió directamente en el garaje. Las matrículas definitivas se colocaron en el maletero, listas para ser instaladas en cuanto aprobara el examen. En ese momento, parecía que el retraso iba a ser temporal. El coche estaba allí. El sueño era real. Ahora sólo tenía que ponerse al volante.


Y al final se sacó el carné. Pero para entonces, algo había cambiado. Aprobó el examen, pero el coche nunca llegó a conducirse de verdad.