El corazón de Katie latía con fuerza mientras le gritaba a Peter: «¡Voy a sacarte a ti y a estas criaturas de ahí! ¡Aguanta!» Sabía que tenía que idear un plan, y rápido. Miró desesperada a su alrededor y vio un gran árbol cerca. Se le ocurrió una idea: podía utilizarlo para anclar la cuerda.
Se apresuró a rodear el árbol con la cuerda, la tensó y le hizo un nudo triple. Satisfecha de que aguantara, gritó: «Peter, he asegurado la cuerda. Empieza a entregar a las criaturas una a una. Me aseguraré de que estén a salvo»