El día de su boda, su perro policía le bloqueó el paso y descubrió la desgarradora verdad…

Al fondo de la iglesia, Emma se preparaba para entrar. Lucy miró por encima del hombro hacia las puertas, comprobando instintivamente la sincronización. Fue entonces cuando Rex se congeló de nuevo. Completamente inmóvil. Su mirada se fijó en la entrada, no en las ventanas ni en la multitud. En las puertas.

Lucy sintió un frío pinchazo en la espalda. «Rex», dijo en voz baja, tratando de mantener la voz firme. «Párate» La correa se tensó cuando Rex se inclinó hacia delante, los músculos enroscándose bajo su piel, la atención afilada hasta el filo de una navaja. Algunos invitados cerca del pasillo se inclinaron ligeramente hacia atrás, inquietos por la repentina tensión que irradiaba de él.