Raman desapareció de la vista del público. Un nuevo jefe de cumplimiento se hizo cargo, prometiendo «métricas transparentes» El personal del orfanato murmuraba sobre una nueva formación. Nina volvió a cruzar la puerta. Los portapapeles mostraban ahora actualizaciones reales: traslados registrados, revisiones fechadas. Alguien había aprendido que los archivos congelados no llamaban la atención.
Jessa se mudó a un piso pequeño con una ventana que daba a un parque. Rechazó las entrevistas, pero dejó a Nina una nota: «Los números se mueven cuando la gente los cuenta. Gracias por contarlos» Nina la metió en su carpeta de investigación. Los héroes viven mejor en las notas a pie de página, no en los focos.