A Nina le dolía el pecho. Cada camino heriría a alguien. Si ella se alejaba ahora, los gemelos se quedarían atrapados, y la política se extendería. Si seguía adelante, Jessa podría perder la poca seguridad que le quedaba. Nina pensó en todos los archivos que había visto que convertían a personas vivas en líneas. «No voy a usar tu nombre», dijo. «Pero no fingiré que no existes»
Se trasladaron a un rincón tranquilo de la biblioteca, donde utilizaban los ordenadores públicos. Los dedos de Jessa revoloteaban sobre el teclado. «Había un documento de formación», murmuró. «Lo utilizaron cuando aún estaba dentro. ‘Estrategia de Continuidad de Colocación’ Si sigue ahí, nos dará los datos para hacerlo público»