Un chico es rechazado en todas las fiestas de graduación, pero lo que ocurre dos semanas después deja atónito a todo el colegio

Minutos después, cuando se repartieron las papeletas del baile de graduación, el cambio se hizo inconfundible. Los susurros se extendieron. Se tacharon bolígrafos. Y cuando se anunciaron los nombres, ni Chase ni Amber oyeron el suyo. Los aplausos fueron educados, comedidos, pero cada palmada parecía un veredicto silencioso.

Mientras tanto, al otro lado de la sala, Richard ni siquiera miraba hacia el escenario. Se reía suavemente de algo que había dicho Shirley, relajado y con los pies en la tierra de una forma que ella nunca había visto antes. No necesitaba una corona. Ya había ganado la noche.