Los agentes le explicaron los pasos a seguir para presentar informes, congelar cuentas y reparar el daño causado a la identidad de Jake. Sería un proceso largo y agotador. Pero, por primera vez desde que empezó el calvario, Sandra se sintió capaz de afrontarlo. Reconstruirían juntos, como siempre habían hecho.
Sandra miró a su recién nacido, con los deditos enroscados y en paz, ajeno al caos. En ese momento de tranquilidad, comprendió algo con claridad: el miedo había estado a punto de reescribir su historia, pero el amor les había ayudado a superarlo. Viniera lo que viniera, lo afrontarían como una familia estable, unida e inquebrantablemente completa.