Cada pregunta sin respuesta le parecía algo oscuro que se cernía sobre ella. Apenas podía respirar bajo su peso. El miedo y el agotamiento lo consumían todo: sus pensamientos, sus recuerdos, su sensación de seguridad. Se sentía suspendida en una pesadilla de la que no podía escapar.
Empezó a temer lo peor: que Jake hubiera hecho algo imperdonable o hubiera participado en algo inimaginable. Y a pesar de todos los momentos de amor que compartieron, no pudo acallar la vocecita que le susurraba que tal vez no le conocía en absoluto.