Recordó el extraño correo que había dejado de lado, cada sobre era una pieza de un rompecabezas que se negaba a examinar. Entonces era fácil reírse, fácil confiar. Pero ahora, cada momento ignorado le parecía una negligencia. Era como una puerta cerrada a respuestas que hoy necesitaba desesperadamente.
Recordó a Jake apartando sus preocupaciones con una risa suave, diciendo: «No te preocupes por eso» En aquel momento, había confiado en él sin dudarlo. Pero ahora la frase resonaba en su mente con un tono más oscuro, convirtiéndose en algo que ya no podía interpretar con certeza.