Mamá no tiene ni idea de por qué los médicos piden a papá que se vaya – Está aterrorizada por lo que..

Sandra se apretó una mano contra el pecho, intentando calmar el martilleo de su corazón. Las preguntas de los agentes se repetían una y otra vez: otros nombres, otras ciudades, otras identidades. ¿Le había ocultado Jake algo? ¿Se le había escapado algo obvio? Respiraba deprisa, entrecortadamente, y su mente cansada buscaba respuestas que no existían.

Una enfermera le ofreció agua, pero Sandra no pudo levantar el vaso. Las manos le temblaban con demasiada violencia. «Es un buen hombre», susurró, más para sí misma que para nadie. Pero cada pregunta sin respuesta retorcía esa creencia, dándole formas frágiles que ella luchaba por mantener unidas.