Una enfermera se acercó con cuidadosa suavidad, preguntando si Sandra «se sentía segura en casa» La pregunta le cayó como un mazazo. ¿Por qué le preguntaban eso? ¿Qué suponían que había hecho Jake? La voz de Sandra tembló a la defensiva mientras insistía en que se sentía segura con su marido y en su vida en común.
Sandra exigió una explicación, pero la enfermera sólo ofreció una expresión comprensiva y dijo: «Se lo explicaremos en cuanto podamos» La evasiva le pareció cruel, como si la dejaran en una habitación cerrada sin ventanas. Cada pregunta sin respuesta se le retorcía más en el pecho, estirando su miedo hasta el punto de ruptura.