Mamá no tiene ni idea de por qué los médicos piden a papá que se vaya – Está aterrorizada por lo que..

Al otro lado de la puerta, las siluetas se movían: enfermeras murmurando con urgencia, manos gesticulando con movimientos entrecortados. Sandra no podía descifrar las palabras, pero el ritmo de su conversación le decía lo suficiente. Algo se había agravado. Algo que el personal no quería que ella oyera. Una oleada de temor la invadió y casi la dejó sin aliento.

Tragó saliva con fuerza y se presionó la frente con la palma de la mano ante la amenaza de lágrimas. Lo que le ocurría a Jake era grave, enredado y oculto. Lo sentía en los huesos, una sensación de inevitabilidad cada vez más intensa. De algún modo, estaba conectada a ello sin entender cómo ni por qué. Volvió a pedir explicaciones, pero recibió respuestas vagas.