Un policía detiene a un hombre que se parece a su hijo fallecido – Segundos después, ve lo que hay encima del salpicadero

Empezó a sacar informes antiguos él mismo, utilizando todos los favores que se había ganado en veinte años. Análisis de neumáticos, fotos de la escena y registros de los agentes de aquella noche. Aparecieron pequeños fallos: horas erróneas, firmas que faltaban, coches patrulla marcados como presentes pero que nunca se mencionaban en el informe.

Cuanto más encontraba, más puertas se cerraban. Un capitán le recordó que el dolor nublaba el juicio. Un teniente le sugirió terapia para el duelo y el trauma. Alguien dejó una copia impresa de su denuncia original sobre su mesa con una nota adhesiva: «No lo desentierres. Dejadle descansar»