La policía actuó con rapidez, cotejando las identificaciones con sus pruebas. Las incoherencias se acumulaban: licencias falsas, firmas falsificadas. Lo localizaron en la finca, con Mabel a su lado, y los llevaron a ambos. Parecía aturdida, demasiado medicada, pero sus ojos parpadearon de reconocimiento cuando Lauren entró en la habitación.
La mano de Mabel tembló hacia la suya. «Tú», susurró, con la niebla separándose ligeramente. El falso Charles se quedó rígido y su historia se quebró ante las preguntas: licencias falsas, coartadas poco convincentes. La policía tomó nota de cada desliz, construyendo el caso sin levantar la voz.