Mabel palmeó la mano de Lauren. «Mi sobrino Charles es muy bueno conmigo. Se ocupa de todo, ¿sabes? Las visitas al médico, las facturas, todo» Su voz se llenó de orgullo, como si compartiera un cuento favorito. Lauren escuchó, asintiendo, mientras el fuego crepitaba suavemente a su lado.
«Se asegura de que nunca esté sola», continuó Mabel, sonriendo mientras tomaba el té. «Es un chico muy amable. Siempre está pendiente de mí» Pero sus dedos se tensaron brevemente sobre la taza, un parpadeo cruzó su rostro. Lauren se preguntó si no sería el frío que se había instalado en ella.