Mara se adelantó lo suficiente para ser vista. «Antes de que lo hagáis», dijo, en voz alta pero tranquila y clara, «tengo que hacer una declaración para que conste» La sala se agitó, al principio aparentemente molesta y pidiendo silencio, y luego con curiosidad.
Ethan soltó una pequeña carcajada. «Kiddo», dijo por el micrófono, tratando de suavizarlo y convertirlo en una broma. Mara no reaccionó. Mantuvo los ojos fijos en el aparato, como un técnico que vigila una luz de advertencia.